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Ángel y Demonio

Naughty Octopus

 

 

Imagen cortesía de Joan Gonzalvo / Tethys Research InstituteLa naturaleza nos deja a menudo imágenes curiosas. Como por ejemplo, la de un pulpo agarrado a la zona baja del abdomen de un delfín mular (Tursiops truncatus). La imagen la obtuvo el científico Joan Gonzalvo del Ionian Dolphin Project cerca de la isla de Kalamos, en Grecia.

 

 

A esta fotografía le han puesto el título de "pulpo picarón" (Naughty Octopus, en inglés). Como se puede ver, el pulpo está sujeto justo en la zona del abdomen pegada a los genitales, y de ahí el nombre. Pero, ¿cómo ha llegado ahí? Según el propio autor de la instantánea, lo más probable es que el delfín atacase al pulpo, con la intención de comérselo, y que este se agarrase a su abdomen para evitarlo.

 

 

Y para intentar librarse de él, el cetáceo da el salto. Es bastante común que este tipo de animales realicen maniobras de este tipo para librarse de otros organismos que tratan de pegarse a su piel. Tras realizar esta pirueta, siguió nadando junto con los otros tres individuos con los que se encontraba, sin mostrar ningún problema.

 

 

Esta foto ha dado la vuelta al mundo. Y ha cumplido otra de las funciones importantes que tienen este tipo de imágenes de la naturaleza: sirven como excusa para que se hable de temas que van mucho más allá de la anécdota. Por ejemplo, de la situación de los cetáceos en el Mediterráneo.

 

 

En la zona del Mar Jónico, en Grecia, todavía se pueden encontrar poblaciones estables de cetáceos. De hecho, es de las pocas regiones del Mediterráneo donde estos animales se mantienen. En el resto de estas aguas, las poblaciones han sufrido un serio declive, llegando a desaparecer completamente de algunas de ellas.

 

 

Aun así, los cetáceos del Jónico no están libres de peligros. Al igual que en el resto del Mediterráneo, los ecosistemas de este mar se están viendo degradados, tanto por la polución y vertido en sus aguas de contaminantes como por factores relacionados con el cambio climático. A esto hay que sumarle el impacto directo de las actividades humanas.

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